domingo, 30 de abril de 2017

Fin de ciclo



Los cambios son tan necesarios como inevitables. Y todo ciclo se acaba cerrando, incluso las cosas que creas desde lo más profundo del corazón.

Alma de superhéroe no ha muerto, va a vivir siempre en muchos lugares (desde luego en mí), pero hace un tiempo que ya no tiene el mismo sentido que cuando nació. 

Y en este rincón, y bajo ese título, yo ya no me encontraba. Probablemente yo ya no era. 

Creo que mi alma llegó a las manos (y ojalá al corazón) de cuantas personas yo creía imprescindible que así fuera. Y a muchas más de las que imaginaba. Y probablemente aún siga llegando a otras tantas. Pero para mí, el objetivo, el sentido, la razón… se culminó.

Así que cuando un sueño ya se ha vivido al máximo, a una le pasa el tiempo irremediablemente, y el destino te pone delante ciertas historias… es necesario renovar. Porque lo que ya no es por dentro, tiene que dejar de ser también por fuera.

Y lo que comienza, cambia o evoluciona dentro, tiene que ser aquí también. 

Un día te levantas y decides que vas a escribir un libro, y por qué no. Te desnudas, te desangras, lo sueñas fuerte y luego superas hasta el mejor de tus sueños.

Igualmente un día crees que ya has vivido en los ojos más bonitos del mundo, y sólo sabes que has avanzado cuando respiras en otros aunque sea una noche. Y ya está. Es el momento. 

Lista para seguir atravesando tormentas.

“Déjame que sea” también soy yo.

sábado, 15 de abril de 2017

Sábado en abril



Aquí se vuelve cuando hay algo que contar, que soltar o puede que destruir. Aquí se transforman las coincidencias, las casualidades y los porqués. 

Los menos mal.

Lo que nace de sólo un par de amaneceres. De esos en los que abrir los ojos es mejor que seguir soñando.

Y entre tanto ruido, tanta gente, tanto ron y tanta vida… yo solo quiero que mañana nos resucites tú.

lunes, 24 de octubre de 2016

Accesos



Hablando de todo un poco hace unos días con una amiga mientras viajábamos en coche, me decía lo mal comunicada que está Moratalla. Decíamos, básicamente, que si vienes a Moratalla es porque vas allí, únicamente; que no “pilla de paso” si vas a cualquier otro sitio.

Algo que, a priori parece negativo. Pero yo creo que no.

Lo bueno de ser un lugar de “difícil acceso” es que sabes que si alguien viene, lo hace de verdad. No quedan dudas. 

Creo que también hay personas mejor comunicadas que otras, personas que pillan de paso y personas a las que sólo vas si quieres llegar a ellas de verdad. Personas que tienen la autovía al lado, y personas que están en lo alto de la montaña.

A veces pensamos que lo fácil siempre es lo mejor; que los demás siempre van a preferir llegar a nosotros si les simplificamos el camino. No digo que a veces no resulte más cómodo y positivo, incluso que sea necesario de vez en cuando. Pero yo prefiero saber que alguien viene por mí, no porque pasaba por aquí. Prefiero que me quieran con mis curvas, mis cuestas y mi lejanía. Que hagan los kilómetros incansablemente porque al final estoy yo, y merece la pena. 

Prefiero a quienes entienden que los problemas de comunicación no le quitan valor a nadie, sino que nos ofrecen la posibilidad de viajar por lugares que probablemente en nadie más vamos a encontrar. Que son únicos, pedregosos a veces, pero exclusivos.

Así no me caben dudas, así sé quién viene porque quiere venir. A quién dejo entrar y a quién no. Quién me espera fácil y quién me quiere a pesar de lo difícil.

lunes, 10 de octubre de 2016

Octubre



Me he hecho a tomar café y no sé si es porque tuve que subir el ritmo, o si el ritmo ha subido porque me he hecho a tomar café. Cuando te despiertas y no es donde siempre, abres más los ojos. Que a lo mejor antes no te estabas despertando y sólo estabas abriendo los ojos.

En uno de estos despertares entendí que a lo mejor nunca se deja de querer, o eso aún no lo sé, pero sí se deja de otras muchas cosas. Sí se deja de adorar, de respetar, de admirar y de sonreír. Y ya no sé si se sigue queriendo por inercia, por química o por (auto)imposición; pero seguramente no tenga sentido. 

En otros he ido aprendiendo que casi nunca, nada, está repartido como las personas merecen. Y aunque debiera ser el principio más básico, no lo es. 

La vida está llena de cualquieras que quieren a ratos, que se entregan a medias, que duelen y que abandonan. Y probablemente acabarán más llegando más alto que los que lo dan todo, los que se quedan siempre y nunca te dejan. 

Octubre, el ritmo, el café, la ciudad, las prisas y la realidad me han recordado que para el amor uno tiene que ser valiente. No solo para ser un buen amante, atrevido, incondicional, leal y apasionado; sino para ser (y qué importante es ser) un buen amado, digno de tanto como el amante es capaz de entregarle.

Y es tan difícil que al final siempre hay un día que duele. Le duele al valiente porque se arriesga, porque se expone, porque se da, en todo su ser. 

Pero llegará noviembre, y me aventuro a firmar que volveremos a hacerlo.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El aire de la calle (de Dublín)



Hoy facebook me ha recordado que hace justo un año que inauguré “Alma de Superhéroe”. Este lugar donde un poco más adelante iba a compartir con todo el mundo que me había decidido a cumplir un sueño.

Hoy tenía, necesariamente, que escribir algo. Y aquí, en este año, cada palabra escrita ha tenido siempre un sentido y el sentido casi siempre es una persona (o más de una). Y hoy también.

Porque además, es septiembre y septiembre a mí siempre me huele, me sabe y me suena a Dublín. A la ciudad más bonita del mundo y a la que más me ha llenado el alma hasta ahora. Hace cinco años mi vida estaba cambiando por momentos. Cada minuto, cada persona que se cruzaba, cada palabra pronunciada en un inglés incomprensible para mí. Cada paso, cada fachada, cada castillo y tantos puentes. Todo me estaba enseñando, siempre. 

Y septiembre, y Dublín, y todo lo demás a mí también me dice Rocío. Porque nada, nunca, hubiera sido así si aquél avión no lo hubiéramos cogido juntas.

No exagero si os digo que aquel septiembre reí más que en toda mi vida (y me he reído mucho en mi vida eh). Reír hasta llorar. 

Han pasado cinco años en los que no hemos hecho más que seguir sumando. Seguir creciendo y seguir compartiendo. Hemos arreglado decenas de putos días, hemos comido pizza hasta reventar, hemos pateado calles (lo que más me gusta). Nos hemos seguido riendo tanto o más. Hemos compartido un libro y hasta un proceso legal (porque a veces la vida tiene esas cosas).

Este septiembre más que ningún otro espero que te invada el espíritu irlandés del verde esperanza y el trébol de la buena suerte. Porque aunque a veces parezca que no, todo pasa. Y al final siempre ganan los buenos.

Que los demás vayan y vengan, y hagan, y digan, y mientan… nosotras vamos a seguir estando, y riendo, y soñando.

Ya sabes, acuérdate de vivir.

<“Memento vivere”, se podía leer en algunas inscripciones de antiguos relojes de sol.
Acuérdate de vivir. Cuando veas pasar el tiempo inexorable, arrastrado por el sol de estos días inciertos, acuérdate de lo que queda pendiente, de la obligación de perseguir los sueños, de las ventanas abiertas. Aunque la ciudad a veces parezca Fort Apache a punto de claudicar, aunque a veces tu pena exhale un perfume muy dulce y se apaguen los cuerpos, acuérdate de vivir.
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PD: son las 6 y el despertador dice que el aire de la calle nos espera.


ABANDONAR SUEÑOS

  En estos últimos meses, en varias ocasiones, he escuchado a mi cantante favorito (no hace falta que diga su nombre) hablar de lo duro que ...