domingo, 5 de junio de 2016

Hay días (o personas)



No sé cuántas veces me he puesto delante de esta página en blanco. Cuántas veces he cerrado sin escribir ni una palabra. Porque no me salen. Porque no lo sé. 

Porque no sé si es a ti o a quién, ni sé qué. Ni cómo decirlo.

Hay días (bueno, en realidad son personas, no los días) que te pasan como un huracán. Y aunque a veces creo que soy un videojuego del que he superado todos los niveles, hay días (o personas) que me demuestran que no. Que el juego no termina nunca, que los niveles son infinitos y que incluso a veces despierto diez niveles más abajo que cuando me dormí. O eso me parece. Pero no, en realidad no.

Hoy sé que he superado el nivel infinito del perdón. Aunque ya lo imaginaba. 

Y, creo, he superado el nivel de volver a creer. O puede que ese aún esté en mitad de la partida. Pero he recuperado las vidas suficientes para conseguirlo. Y eso también ha sido en uno de esos días. O en una persona. 

No lo sé. 

O sí.

domingo, 17 de abril de 2016

CRÓNICA DE UN BAILE (AL VIENTO)



Todo el mundo sabe que anoche, 16 de abril, Murcia bailó el viento al compás de un genio. Porque Manuel es eso, un genio. Y no es (sólo) con el micrófono y la guitarra; o con un piano; o con unas letras. Es un genio de corazón, y eso se respira en una ciudad entera cuando él está.

Llevo alrededor de once años sintiendo la misma ilusión que el primer día. Miento, siento más que el primer día. Once años en con mi trocito de Manuel siempre dentro, cada día de mi vida. Yo nunca me he cansado, y él nunca me ha fallado. Y eso, creedme, sólo lo consiguen los genios.

Anoche, a la vuelta del concierto, hice memoria y conté QUINCE. Quince conciertos que significan quince lugares, quince noches únicas e irrepetibles. Y personas, y nervios, y viajes, y recuerdos… quince multiplicados por mil millones de sensaciones; todas, os lo aseguro, maravillosas. 

De ese paseo por el recuerdo, algo que me llama la atención y, creo uno de los motivos por los que admiro a Manuel; es que le he visto tocar en sitios chiquititos, en sitios grandes; delante de apenas cien personas, y delante de miles; y él siempre, SIEMPRE, se deja el alma del mismo modo. Eso le define. 

Anoche Manuel se dejó el alma delante de no sé cuántas personas, eso da igual, pero a cada una de las que estábamos allí, nos recordó cosas importantes. Nos recordó cómo se baila con cada una de tus fibras, como si estuvieras sólo y nadie te mirara; sin complejos, sin miedos y sin prejuicios. Nos hizo encender una lucecita en representación de un sueño, y nos recordó que lo imprescindible es eso, darle luz a los grandes sueños, y a los pequeños; a todos. Perseguirlos y no dejar nunca de soñar. Nos recordó también que el mundo sería más bonito si existieran más hombres como él; nos invitó a gritar fuerte que “LA MUJER NO ES PROPIEDAD DE NADIE”, para que “ESOS MACHISTAS COBARDES SE AVERGÜENCEN”. Nos recordó que nunca, nadie, debe callar tu verdad. También se acordó y nos hizo recordar a todas esas personas que están librando una gran batalla, a todas esas personas valientes que se levantan cada día para luchar por vivir; se acordó de darles un empujoncito al ritmo de “Un pasito más, que sí se puede”. Y por supuesto, nos recordó (y qué importante es recordarlo) que basta con mirar a nuestro alrededor para sentirnos felices y afortunados. Que a veces, nada importa tanto. Que estamos bien y eso es suficiente. “Que no soy un pobre porque no tenga dinero, no tiene que ver, soy afortunao. Porque los mayores tesoros que tengo no los he comprao”

Después de dos horas recordándonos cosas importantes, por supuesto sin dejar ni un segundo de bailar, de cantar, de DISFRUTAR con todos sus huesos; nos dejó antes de irse con el mensaje que le representa. Con su esencia, con el motivo de su éxito y con el lema que, estoy segura, llevará por bandera eternamente: SER UNO MISMO EN CUALQUIER PARTE.

Porque no hay excusas, razones ni personas que debieran hacernos jamás ser lo que no somos. O dejar de ser lo que somos. Y aunque parece obvio, aún hay demasiadas personas que lo olvidan.



Anoche Manuel nos dio una lección, como cada noche. Y es que allí, en ese lugar, durante dos horas, él no es otro que él mismo. No actúa, no representa, no miente y desde luego no esconde ni reserva nada. Sale ahí y se regala desde el primer hasta el último segundo. Se deja un trozo de sí mismo en cada escenario para que todos los que estamos allí lo absorbamos y hagamos con él lo que queramos. Eso es generoso y valiente. Nos muestra su más infinita esencia porque tiene un maravilloso don para hacerlo de tal modo que el resto solo podamos mirar y dejarnos llevar con él. Con cada acorde, con cada palabra. 


GRACIAS Manuel, por todas las cosas que nos recuerdas siempre. Cosas que no deberíamos olvidar. Por hacerme aflorar, además, mis recuerdos más personales. Por hacerme sentir de nuevo cosas que sentí un día, y personas. 

Gracias por ofrecerme la posibilidad de ser tan terriblemente feliz en días como el de ayer. Por hacerme seguir creyendo en las personas, en los sueños y en la magia. Y que sí, es cierto, soy una afortunada. Por cosas tan simples como esta. Tan simples y tan grandes como estar ahí, en ese momento, y hacerlo acompañada de parte de las personas más importantes de mi vida. Porque nada tendría sentido de otro modo. Nada se soñaría igual si no hubieran estado allí.

Gracias por enseñarme que aunque el viento sople fuerte, siempre se puede capear el temporal. Que nunca un mar en calma hizo bueno a un marinero.

Que en la vida todo se puede bailar, hasta un huracán.

¡SÚBELE!

martes, 8 de marzo de 2016

DOMESTICAR



- No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- ¿Crear lazos?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
…
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
…
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos. “


Es mi parte preferida del Principito, desde la primera vez que lo leí, hace ya unos cuantos años. Lo es, no sólo porque es realmente bonita, sino porque siempre me hace pensar en la misma persona.
Compartir con alguien el significado más puro de la palabra “domesticar” es una de las cosas más bonitas que a alguien le puede pasar en toda su vida. Y esa es una de las grandes razones por las que me siento afortunada.
Da igual ser zorro, rosa o Principito; lo imprescindible es crear lazos. Y mantenerlos, porque uno es responsable para siempre de lo que ha domesticado.
Gracias por ser diferente a las otras cien mil. Por ser única en el mundo y hacerme sentir única en el mundo.
Porque gracias a que tú existes, conozco otras dimensiones del amor, de la amistad. Conozco la paciencia más infinita. Y la confianza más plena. La sensación de que te seguiría a cualquier parte, porque aunque fuese cuesta arriba me sentiría feliz.
Gracias a que existes conozco la felicidad de una forma única en el mundo, la calma y la tranquilidad siempre que estás cerca. A veces incluso estando lejos.



“- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo. “

domingo, 6 de marzo de 2016

HOY



Las visitas y las conversaciones trascendentales de cualquier domingo, sirven para muchas cosas. Para entender que en el mundo siempre hay dos caras. Que hay personas que no merecen lágrimas, sonrisas ni amor; que por desgracia a veces parece que son mayoría. Pero que aún hay personas que sí. Que aún hay esperanza; que aún podemos salvar el mundo y acabar con los malos. 

Cerrar puertas a quienes hacen daño y abrir ojos a quienes hacen el mundo mejor, debería ser un deber, una obligación, de todos cada día.

Hay días, como hoy, que aún creo en las personas extraordinarias; que existen, que están en cualquier parte y hay que estar siempre atento, por si te las cruzas. Y agarrarlas fuerte y entregarte más fuerte todavía. Porque con esas sí, merece la pena.

Menos mal que a veces la misma moneda te regala sus dos caras. Que del dolor se puede sacar alguna alegría, que no hay mal que por bien no venga. “Que la misma luz que te ciega, guiará cada uno de tus pasos”…

Menos mal que hay personas que al irse no solo arrasan sino que dejan a otras personas que te ayudan a recomponerte y continuar.

Menos mal.

ABANDONAR SUEÑOS

  En estos últimos meses, en varias ocasiones, he escuchado a mi cantante favorito (no hace falta que diga su nombre) hablar de lo duro que ...